Origen del territorio
El objetivo inicial de la ocupación
del territorio donde hoy se ubica Cayastá (Santa Fe, la vieja), fue la creación
de un centro poblado que facilitara el comercio entre Asunción, Buenos
Aires y el Perú aprovechando al Río Paraná como vía de comunicación. La
fundación de ciudades constituía la política fundamental para cumplir el
objetivo de controlar vastisimos espacios con recursos humanos reducidos.
El 15 de noviembre de 1573, Juan de Garay funda la Ciudad de Santa Fe de la
Veracruz. El trazado urbano que le otorga, corresponde al clásico modelo
consagrado por la praxis de la conquista, un damero que en este caso cuenta con
once manzanas de norte a sur y seis de este a oeste.
Los años que van de 1651 a1660, corresponden al traslado de la ciudad de
Santa Fe desde su primitivo emplazamiento al sitio que ocupa en la actualidad.
La misma disposición anterior se toma en el trazado de la nueva fundación.
El sitio elegido para la nueva ciudad fue la estancia de Juan de Lencinas, a
doce leguas distantes al sur de su primera situación, entre los ríos Salado y
Saladillo. El traslado al nuevo territorio llevó nueve años. Los años
siguientes a la iniciación de los trabajos de mudanza, fueron duros para los
santafesinos, debido principalmente a los ataques contínuos de los indios y la
peste que diezmó la población indígena de servicio. El traslado se hizo
con las mayores penurias, sin ninguna ayuda real y por el solo esfuerzo de los
vecinos de ciudad.
La ciudad se trazó conforme a
normas establecidas para la fundación de ciudades, marcándose la Plaza Mayor,
las calles y solares para edificar; y dejando un espacio libre llamado
"ejido" de la ciudad en previsión a su desarrollo futuro.
Luego venían las "suertes de chacras",
tierras de labranza divididas en "pagos de arriba y pagos de abajo"…
y por últimos las estancias. Por su ubicación fundacional la Plaza
constituye el corazón de la ciudad. Es un polo importante de intercambio, un
lugar adaptable a diversas circunstancias: juego de cañas, espacio para un
alarde militar, o un poco frecuente cabildo abierto; en los momentos de mayor
sentimientos religiosos, el lugar para un sermón en Semana Santa; y muy de vez
en cuando el marco para los ajusticiados de la ley (1).
La plaza, en una primera lectura jerarquizada de la propuesta urbana, no fue el espacio destinado a la obra de arquitectura, sino el de una cambiante y bulliciosa actividad vecinal. Alrededor de ella se ubicaron los principales edificios públicos, estos edificios evidenciaban una diversidad importante de funciones: residencias particulares, comercios, cabildos, Iglesia matriz, colegio jesuíticos, posada u hotel, verificándose en consecuencia una notable convergencia de lo público y lo privado.
Las
calles definían una unidad rectilínea fruto del cordel. Las mismas tendían a
identificarse desde un comienzo por la connotación de alguna casa o familia
importante, la presencia de un equipamiento, o de algún edificio jerarquizado
al cual conducía. La imagen de la ciudad se estructuraba por la constelación
de estas referencias que nacen de la propia vivencia cotidiana más que de
abstractas identificaciones numéricas, efemérides históricas o controlados
nomencladores.(calle Comercio, calle Matriz, etc.) Entre los edificios públicos
civiles, el que tuvo mayor envergadura fue el Cabildo. Sencillo en su factura y
diseño, pero imponente como institución representativa de los vecinos de la
ciudad; en el se centraba la administración y la expresión del gobierno del
pueblo, un pueblo que sólo estaba formado por vecinos con propiedad y arraigo
-si eran peninsulares mejor-, frente a un poder cada vez más centralista.
"La nueva ciudad renace poco a poco y con mayor vigor que la primera. Se continúa en la edificación de casas para vecinos, del convento de San Francisco, se demarca la planta de la ciudad, se señala la planta de la iglesia Catedral, se arreglan y nivelan las calles que las lluvias inundan, se amojonan las tierras del rincón de Antón Martín, legadas a varios vecinos para poderlas poblar, se dan acciones de chacras y se reparten tierras a conventos, aumentándose las transacciones." Cervera Martín
Luego, en el año 1662 se le concede a la ciudad de Santa Fe debido a su situación estratégica, el privilegio de Puerto Preciso. En 1780 el recinto se circunscribía a doce cuadras de largo de N a S y seis de E a O. En la misma fecha se le quita a Santa Fe el privilegio de ser Puerto Preciso
Evolución urbana de la ciudad de Santa Fe en relación a la Plaza Mayor